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Caso real de tratamiento exitoso con Ansiedad y Baja Autoestima

(*Mantengo el anonimato de la paciente, modificando algunos datos personales)

La paciente M. de 28 años consulta porque dice padecer desde hace algunos meses síntomas severos de ansiedad. Trabaja en una empresa importante ocupando un cargo de responsabilidad y atribuye su malestar a su situación laboral.

Relata que su ansiedad se le dispara durante momentos claves de su jornada laboral como ser reuniones importantes, vencimientos de plazos o charlas con directores. Con frecuencia se siente muy nerviosa, no puede hablar, su mente queda en blanco, no puede retener lo que le dicen e incluso ha experimentado algunos síntomas cercanos al ataque de pánico como ser palpitaciones, sensación de falta de aire y movimientos corporales. También relata que a la noche le cuesta mucho dormir y cuando lo hace suele tener pesadillas o se despierta abruptamente pensando en el trabajo. Tiene muy poco apetito y comer le sienta mal. Sus relaciones interpersonales (con sus personas más cercanas) se ve muy afectada porque generalmente tiene muy poco ánimo para estar en familia o salir a distraerse con amigas.

Inmediatamente comencé a aplicar la primera fase del tratamiento que consiste en ayudarla a incorporar herramientas de autorregulación emocional y en ofrecerle un entendimiento a su problema mediante la psicoeducación.

Pero esto no es suficiente para lograr un bienestar completo, entonces indagando más en profundidad, la paciente recuerda que en general siempre fue muy ansiosa, que esto no es nuevo para ella, pero que llegó a un momento en que se dió cuenta que su ansiedad está afectando notoriamente su carrera laboral, sus relaciones y su salud en general.

En un primer lugar se ve con claridad que se trata de una paciente que está transitando un cuadro de ansiedad alta, pero realizando las preguntas adecuadas, comienza a surgir un autoconcepto negativo hacia ella misma. Básicamente no se considera capaz de responder a los desafíos laborales porque cree continuamente que está haciendo las tareas mal, que va a ser reprendida o quedar en evidencia. Al preguntarle que es lo que piensa de si misma en ese momento responde “Soy un desastre”.

Durante las siguientes sesiones, tomé como disparador esa Creencia Negativa “Soy un desastre” para continuar investigando con más profundidad. La paciente relata que toda su vida se sintió un desastre, principalmente en su tránsito por la educación primaria y secundaria. Si bien era una buena estudiante, con notas por encima de la media, expresa que “estudiaba porque era la única manera de ser algo”, pero que ante sus compañeros “siempre me sentí inferior”.

Con esta información ya me encontraba en condiciones de comenzar la siguiente fase del tratamiento, consistente en abordar el desencadenante de su ansiedad. Para expresarme más claro, si una persona piensa de si misma “Soy un desastre”, entonces con esa creencia va a transitar su vida, por lo tanto cada desafío o experiencia se vive con una ansiedad incontrolable.

Esta fase es la más interesante, porque aquí comenzamos a explorar cuando comenzó a tener esta creencia negativa de sí misma, lo que nos remonta a sus primeras experiencias en las que su autoestima comenzó a formarse de una manera poco asertiva y adaptable. Una vez armada la historia de la paciente, comenzamos con el Reprocesamiento y la Desensibilización de las historias pasadas de su vida que una y otra vez le hacía creer lo desastrosa que ella era. Posteriormente trabajamos las situaciones presentes que despiertan su malestar y por último cómo le gustaría comportarse y sentirse en el futuro antes estas situaciones.

El tratamiento tuvo una duración de aproximadamente 6 meses, en donde la paciente pudo crear una autoestima fuerte y confiable y reducir por completo todos los síntomas de su ansiedad.