timidez

Caso Real de paciente víctima de abuso sexual 

(Modifico algunos datos para mantener la privacidad y anonimato)

 

Este caso que describo a continuación, a modo personal ha significado un logro muy importante y para la paciente un cambio tremendo en su vida, lo que reafirma la eficacia del enfoque terapéutico con el que trabajo. El tratamiento completo fue de aproximadamente 4 meses de duración.

La paciente A. de 30 años,  prefirió acudir a un psicólogo en línea por motivos personales que mantengo en privado.

Comienza relatando que desde hace tiempo tiene diversos síntomas, que con el tiempo van empeorando. Tiene pesadillas recurrentes, parálisis de sueño (despertar pero el cuerpo no responde), se lastima el cuerpo sin ser consciente de hacerlo y con frecuencia al despertar no tiene ánimo para levantarse ni ganas de hablar con nadie, motivo por el que se queda en la cama todo el día.

Estos síntomas comenzaron en su adolescencia, creyendo que pronto desaparecerían, sin embargo fueron en aumento progresivo y actualmente su vida personal, laboral y familiar se ven muy afectadas.

Cuando me enfrento a un caso como este, generalmente me encuentro ante lo que se denomina “trauma complejo”, esto significa que es altamente probable que la paciente  haya sufrido situaciones traumáticas complejas en su pasado. Entonces en una primera fase del tratamiento tengo que hacer lo posible para que la paciente se sienta en confianza conmigo, que pueda expresarse, que sienta que sus emociones son aceptadas y su dolor comprendido. Si esto no lo logro inmediatamente, entonces con toda probabilidad la paciente no querrá continuar con la terapia y sus síntomas se verán aún más reforzados, y hasta es probable que incluso decida no buscar nunca más ayuda.

La paciente ya había acudido anteriormente con una terapeuta de enfoque psicoanalítico durante 3 años, pero decidió no ir más porque “sentía que no avanzaba nada… por más que la psicóloga me decía que estaba mejorando yo no sentía ninguna mejora”. Esto sucede con mucha frecuencia cuando se trabaja con pacientes desde un enfoque que no le ayuda a resolver su historia traumática sino que hablan una y otra vez de sus historias sin lograr ningún avance.

Una vez que la paciente se sintió en total confianza conmigo, mediante un proceso que llevó algunas sesiones, era el momento de acercarme a su historia de vida, a su relato de experiencias que ya sospechaba habían sido muy traumáticas. Fue entonces cuando pudo contar que había sido víctima de abuso sexual desde muy pequeña. Casi a diario y durante un largo período de tiempo un familiar bastante cercano abusaba de ella en cada oportunidad que podía, es por eso que configura como un caso de abuso sexual sistemático, o sea cuando el abuso de da en forma repetitiva durante un período largo de tiempo. A medida que A. fue creciendo y llegó a la adolescencia, tuvo el coraje para “encarar” al abusador, pero esto fue peor porque él la amenazó con hacerle daño si hablaba de esto con algún familiar.

Entendiendo ahora su historia de vida y tomando en cuenta los síntomas actuales, mi diagnóstico fue de TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático), lo que significa que la víctima carga con el estrés que el evento traumático le generó. Podría ser un cuadro aún mucho más complejo, sin embargo la paciente tiene una “parte funcional” que es la que le permite “encarar” su vida diaria y esta es bastante buena, a pesar de su episodio semanal en el que busca un aislamiento y protección en su mundo interior.

Para comenzar a abordar estas historias traumáticas, primero realicé una intervención profunda para que adquiera herramientas de estabilización emocional, de modo que entre semana pueda tener recursos para relajarse y autorregular sus emociones mientras el tratamiento continuaba. Una vez que la paciente logro cierto equilibrio, comenzamos con la Desensibilización y Reprocesamiento de su historia. Por desensibilizar me refiero a que las situaciones traumáticas pasadas comiences a perder la carga emocional perturbadora que hasta el día de hoy tiene. Y el reprocesamiento consiste en transformar las creencias negativas que de ella misma tenía ante la situación de la cuál fue víctima y esto es bien importante porque por lo general las víctimas de abuso tienen un autoconcepto negativo hacia sí misma con creencia como “soy culpable”, “soy un asco” o “soy una vergüenza”.  Esta fase del tratamiento fue la más difícil pero a la vez fue la que le permitió “soltar” su pasado y sentirse mejor en el presente.

Por último trabajé en la instalación de un “patrón de comportamiento” a futuro. Esto lo realizo porque puede haber probabilidades de que la persona se cruce con el abusador o lo vea en una red social o escuche hablar de él. Entonces para evitar que la paciente vuelva a sentir nuevamente los síntomas es que se trabaja en  instalar un patrón a futuro para que su sistema nervioso pueda equilibrarse rápidamente ante esta probable situación y ella no quede paralizada por el miedo  y los síntomas vuelva a aparecer.

La paciente actualmente lleva una vida normal, los síntomas de TEPT desaparecieron todos y ahora puede hablar de su experiencia de abuso con normalidad sin toda la emocionalidad negativa que tenía antes. Su vida laboral y sus relaciones familiares y de pareja mejoraron significativamente.