Ansiedad

La ansiedad es un estado contínuo, persistente, de preocupación y nerviosismo. 

Ansiedad hacia situaciones futuras, que aún no ocurrieron, pero creemos pueden suceder, y se experimentan con una alta carga de pensamientos recurrentes y de carácter negativo, que suelen tener la siguiente estructura de “Si….entonces” o “Si no….”:

  • Si no pago mis deudas, terminaré arruinado
  • Si pierdo el examen, entonces jamás conseguiré un trabajo digno
  • Si no consigo pareja pronto, estaré sólo toda mi vida
  • Si soy menos que mis colegas, perderé el trabajo
 
Como podrás ver, estos pensamientos suelen ser también catastróficos en cuanto al futuro. Esto genera un alto grado de malestar, pues ante ese panorama, se activan mecanismos primitivos que relacionados con el miedo y que nos preparar para correr, atacar o paralizarnos.

Es por ello que la ansiedad nos acelera, o nos pone a la defensiva, o nos deja totalmente bloqueados.

Ahora, lo importante aquí es ¿Porqué pensamos así? ¿Porqué hay personas que ante la misma situación, transitan la experiencia sin mayor perturbación y otras personas se sientes completamente agobiadas?

Muchas veces la respuesta está en las experiencias de vida que hemos tenido anteriormente, y que han condicionado cierto comportamiento.

Por ejemplo, una persona que su infancia estuvo marcada por la escasez económica, o que haya vivido alguna experiencia traumática en relación a este plano, es probable que cualquier estímulo presente asociado a la economía le genere un alto grado de malestar. Ese estímulo presente puede ser algo real que está sucediendo o algo que podría llegar a suceder, una hipótesis o algo imaginado.

Otro ejemplo es,  una persona de 30 años que cree que si no consigue pareja pronto, quedará sola para siempre. Este pensamiento puede no tener demasiada lógica, sin embargo la persona lo vive y experimenta como una certeza, y esto lo lleva a experimentar un alto grado de ansiedad, sobre todo en los momentos en que intenta acercarse a alguien que ve como “posible pareja”. Podría darse el caso de que esta persona haya recibido frases o creencias en su juventud como “si no consigues pronto pareja, serás un/a solteron/a”, o quizás simplemente las haya escuchado en su entorno pero en referencia a algún hermano/a mayor que él. Aquí lo importante es que estas creencias condicionaron un comportamiento que genera la respuesta de ansiedad antes la posibilidad de establecer un contacto con otra persona.